Si alguna particularidad tienen los hermanos Coen es que en cada uno de los proyectos cinematográficos en los que se enfrascan, hacen siempre lo que les da la gana.
Era Viernes, y después de mi clase de inglés y una cena rápida, me acerqué al cine – como de costumbre – para otear la cartelera y decidir qué película iba a ver esta semana. “Burn After Reading” se estrenaba con un reparto increíble: John Malkovic, George Clooney, Frances McDormand, Tilda Swinton y Brad Pitt pero lo que acabó de convencerme fué la última linia: “A film by Joel and Ethan Coen“. Y apunto: no soy un fan de los Coen; tengo solo dos de sus películas en mi cabeza: “The Big Lebowski” me pareció ingeniosamente sarcástica y “No Country For Old Men” me quitó el aliento; pero mientras me dirigia a la taquilla no podia imaginar de que trataria esta nueva historia que se habian propuesto contar…
Y – precisamente – desde “El Gran Lebowski“, no habia tenido la oportunidad de ver un conjunto de situaciones tan disparatadas, peripatéticas y absurdas que – por extraño que parezca – conseguian sacar punta a la orgullosa estupidez de la que tanto saca pecho el ser humano.
Un analista de la CIA en el paro, una empleada de un gimansio obsesionada por la cirurgia estética, un promiscuo agente federal, una pediatra decidida a poner fin a su monótono matrimonio y un monitor inocentemente imbécil.
Mezclando tramas gubernamentales, chantajes pre-destinados al fracaso, aspiraciones más que superficiales y adulterios con miras a vidas más felices, los Coen caricaturizan a una actual sociedad americana dónde la estupidez se cotiza al alza y es posible vender secretos de estado si con la gratificación una puede conseguir un buen aumento de pecho…
Y así, mientras la imagen del satélite se aleja del edificio principal del servicio de inteligencia norteamericano en Langley, en el estado de Virginia, y pese a lo absurdo de lo descrito durante 96 minutos, uno piensa que la receta ha funcionado… porqué si pensamos unos segundos, al final, todos conocemos a una Linda Litzke o a un Chad Feldheimer.
Y lo grotesco, extravagante y esperpéntico de la história de los Coen no es sinó una metáfora de aquello que codicia con mayor egoísmo la raza humana: la más simple, pura y llana idiotez.
7.8 / 10